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La necesidad de refrigerar para evitar fuertes pérdidas

29/12/2017

Desde las últimas semanas de la primavera se registran en nuestra región temperaturas por encima de los 30ºC y por muchas horas en cada jornada. Este escenario climático, como en cada temporada estival, impacta en forma directa en la producción de leche, que según los especialistas de la Estación Experimental Rafaela del INTA se puede reducir entre un 10% y un 40%. El estrés que padecen los animales puede ser nefasto en términos productivos y por eso, para determinar cuándo un escenario climático puede generar riesgos, elaboraron un mapa a partir de un indicador que correlaciona la temperatura y la humedad (ITH). Cuando es mayor a 68 las vacas de alta producción tienen dificultades.

Consultamos al respecto al Ing Agr. Jorge Ghiano, quien explicó que "en nuestra zona tenemos 150 días por año con altas temperaturas que afectan al rodeo lechero, entre octubre y marzo. En noviembre, el ITH promedio diario superó el valor de 68 en 11 días y en diciembre todos los días, hasta ahora".

Las vacas necesitan mantener una temperatura corporal estable, que se sitúa alrededor de los 38,5 C°, para sostener su ritmo de producción. Los animales agobiados por el calor aumentan su ritmo respiratorio: el normal es de entre 35 a 50 movimientos por minuto y cuando están estresadas superan los 80 movimientos. Además, respiran con la boca abierta (jadean) y la lengua les cuelga de la boca.


Dentro de las medidas que se pueden tomar para mitigar el problema una de las principales son las aguadas, que deben proveer agua de calidad, fresca y abundante. Hay que tener en cuenta que una vaca de alta producción, que en el ordeñe da entre 30 y 40 litros diarios, necesita entre 120 y 150 litros de agua por día. Cuando el agua falta, las vacas se estresan, comen menos materia seca y la producción de leche, que en un 88% es agua, se derrumba. Lo ideal es que un animal no tenga que caminar más de 200 metros para llegar a la aguada.


Otra de las herramientas son las media sombras, fundamentalmente cuando las vacas no disponen de sombra natural. También resulta ideal la colocación de ventiladores y aspersores en el corral de espera del tambo para refrescar con agua a los animales.


El Ing. Ghiano precisó que estiman que "la inversión en un sistema de refrigeración es de unos U$S 100 por animal, pero se recupera en solo un año en los establecimientos cercanos a Rafaela. Además, no es necesario hacer toda la inversión en un solo año".


Respecto de la necesidad de sombra para un animal, desde el INTA se calculó que en los potreros y corrales de encierre debería ser de 4 metros cuadrados por vaca. En cuanto a la nutrición, hay que adaptar la ración disminuyendo los alimentos fibrosos e incrementando los concentrados en energía (dieta fría). Y también se deben evitar desplazamientos excesivos del rodeo bajo el rayo del sol.


Otra cuestión importante es trabajar los caminos por los que circula el rodeo para que no se acumule barro, con pendientes y cuneteo.
Ghiano contó que en los últimos años creció la cantidad de tamberos que toman medidas para "refrigerar" sus vacas entre entre octubre y marzo. "Hace unas semanas, incluso, recibimos la consulta de un feedlot de provincia de Buenos Aires que va a colocar ventiladores en la pista de alimentación, es la primera vez que nos llama un establecimiento que produce carne", destacó el especialista.


En el contexto del cambio climático, en el que los veranos se vienen "alargando", cada vez es más relevante tomar este tipo de medidas para aumentar el confort de los animales y reducir las pérdidas en el ordeñe por el intenso calor.

Fuente. www.diariocastellanos.net

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