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Y con el bienestar humano ¿cómo estamos?

23/12/2013

Mucho se habla del bienestar animal. Vale la pena preguntarse si estamos prestando especial atención al bienestar de la gente que tenemos que vivir en esta producción.

 

¿Qué es el bienestar?

Tal vez esta sea la primera pregunta que uno tiene que hacerse. Es algo que tiene que ver con la felicidad y una forma de vida de acuerdo a determinadas condiciones que hacen a la dignidad del ser humano y de los tiempos en que vivimos, a la satisfacción de necesidades mínimas de vida y confort y de determinadas expectativas para el desarrollo de la familia y la educación de los hijos. Seguramente influye en esa satisfacción (o resignación) las historias previas y sensación de justicia. Si la cosa es pareja tal vez se soporten mejor condiciones adversas o no tan adecuadas a las expectativas personales. Pero es necesario advertir que esto no se está dando.

En el tambo ¿se cumplen estas expectativas?

Si la respuesta es la observada por quienes tienen que elegir “vivir” del “negocio” del tambo debiéramos decir que en general, no. Los dueños de tambo (salvo honrosas excepciones) se quejan. Se quejan por la falta de seguridad en la comercialización de su producto, de la dependencia, de la falta de previsibilidad. No hablemos de la rentabilidad en sí que es otro tema y depende de ciertas coyunturas.

Si el hombre vive además en el predio, cosa muy común en los tambos más chicos, la falta de infraestructura, los caminos y la educación de los hijos se convierten en un problema adicional no menor. Es cierto que las comunicaciones han mejorado respecto a otros tiempos pero no parece ser suficiente. Los hijos en su gran mayoría se van. Así el tambo tiene fecha no muy lejana de venta o cierre.

Si hablamos de tamberos que ordeñan o incluso de personal asalariado, estas limitantes se convierten en certezas. No hay desarrollo a la vista. Las comunicaciones existen y también muchas posibilidades de estudio a distancia. Y hay también información, aunque no siempre sea útil. Pero hay otras cosas que pesan. Hoy el mundo de las relaciones sociales pesa mucho y en ellas hay cosas que hasta la forma (y condiciones) de vestir y hablar son tenidas en cuenta y hacen a las posibilidades de inserción en el mundo moderno.

 

¿No hay nada que hacer?

Sí, sin duda y mucho. Por un lado están las condiciones de vivienda y confort que son las mínimas hoy y no siempre están como debieran estar. Es bastante frecuente ver que las vacas estén en mejores condiciones para ser ordeñadas que el hombre para vivir. Pensamos en darle fresco en el corral y en el tambo, buenos accesos al agua y a los corrales, repelentes para los bichos internos y externos, mejores instalaciones de ordeñe, etc. Si podemos las acercamos para que paran mejor y estamos atentos a cualquier síntoma de enfermedad. Está bien. Pero y ¿la gente?

¿Cuánto está pensado si tiene que hacer esfuerzos desmedidos, si tienen que soportar frío o calor con el equipamiento más confortable, si podemos ayudarle en sus desplazamientos o en la tarea de sacar-repartir el silo? Y las condiciones de seguridad en el trabajo ¿se cumplen? ¿Y tienen vivienda acorde a lo que se espera de él?

 

Pero hay más. El hombre piensa y resuelve. Para ello necesita tener información de lo que es parte, de lo que se espera de él y tiene que poder responder en las mejores condiciones: de ánimo, de conocimiento y de equipamiento.

Para que esto sea así debe poder participar en las reuniones de planificación, ser atendido en sus propuestas, ser abastecido de lo que es cualquier elemento necesario para su mejor desempeño (conocimiento o equipo) y por supuesto sentirse parte responsable de su propio futuro y el de la empresa en que se encuentra.

El hombre más de una vez tendrá que resolver en soledad situaciones no previstas. Y allí tendrá que poner todo su conocimiento y empeño. No podrá si está enojado o desabastecido de la información o herramientas necesarias. Cada vez más se necesita gente preparada, responsable y comprometida con lo que hace.

Si uno tiene gente a cargo de la que depende el real funcionamiento de todo lo que uno imaginó y espera, debe comprender lo importante es que esté con todas las condiciones que hacen a su bienestar.

 

En conclusión

No sólo de plata vive el hombre y, aunque ésta sea condición necesaria, no es suficiente y cada uno de los que tenga alguna responsabilidad en el desarrollo del sector tendrá que tenerlo en cuenta: desde los que hacen la política, los que compran y procesan leche hasta cada uno de los que somos parte de este negocio.

Hay un viejo dicho que dice “No sólo de pan vive el hombre” y es cierto. No vaya a ser que nos estemos preocupando porque nuestra vaca dé potencialmente 60 litros y tengamos gente que no está en condiciones ni de sacarlos, ni de estar en el tambo mucho tiempo.

Información de http://www.tamberos.org.ar

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