El aumento del volumen de leche en 2025 respondió a la recuperación tras la sequía, pero no logró revertir el deterioro estructural del sector: márgenes ajustados, concentración productiva y consumo interno aún débil.
En el análisis del inicio de 2026 para la cadena láctea argentina, diversos actores del sector coinciden en que la actividad productiva y comercial no muestra un boom sostenido tras las fiestas de fin de año, sino más bien una leve recuperación dentro de un contexto todavía estancado.
Aunque hay cierto aumento en las remisiones de leche y cierta actividad en los tambos tras la temporada estacional, esto se ve reflejado más en la producción para consumo interno de cada establecimiento que en una expansión dinámica del mercado lácteo formal. Esta situación indica que muchos tamberos siguen enfocándose en satisfacer sus propias necesidades o mercados locales muy limitados, sin que exista aún un despegue claro en la industrialización, acopio formal o salida a mercados con mejores precios.
El artículo destaca varios factores que explican por qué los indicadores no muestran un fuerte crecimiento:
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Estacionalidad productiva moderada: La mejora en algunas cifras responde más a la dinámica habitual pos-verano que a cambios estructurales profundos en la producción o en la demanda.
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Demanda interna sin impulso claro: La absorción de leche por parte de la industria procesadora no ha acelerado significativamente, lo que limita la salida de excedentes de producción.
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Costos y márgenes ajustados: A pesar de ciertas mejoras en precios, los costos de producción siguen altos, reduciendo el espacio para que los productores perciban beneficios netos reales.
Este panorama general contrasta con narrativas más optimistas que hablaban de un “boom lechero” tras las fiestas, poniendo en evidencia que la estabilidad o leve rebote de la actividad debe interpretarse con cautela y en el marco de un mercado que aún enfrenta desafíos particulares en su estructura económica.
Relevancia para el mercado lácteo
El diagnóstico tiene implicancias directas para productores, industrias y formuladores de política en el sector:
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Producción y acopio formal: El hecho de que gran parte de la leche producida siga siendo consumida “en los propios tambos” sugiere que la cadena formal de acopio y procesamiento no está absorbiendo la oferta disponible, lo que puede limitar la eficiencia económica del sistema lechero.
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Planificación estratégica: La ausencia de un boom real obliga a revisar las expectativas de crecimiento, priorizando políticas y estrategias que incentiven verdaderamente la demanda interna, el valor agregado y la apertura de mercados externos.
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Competitividad frente a importaciones: En un mercado global donde productos lácteos importados compiten con la producción local, la falta de impulso dinámico en la industria interna puede ejercer presión adicional sobre precios y márgenes.
Este balance moderado marca un comienzo de año que, si bien no es negativo, exige prudencia y análisis profundo para evitar interpretaciones optimistas que no se correspondan con los datos de actividad real, y apunta a la necesidad de acciones concertadas para fortalecer los lazos entre producción primaria, acopio formal y mercados finales.
Fuente: Bichos de Campo – Balance lechero: “Aguafiestas, donde algunos ven un boom, nosotros solo notamos una actividad estancada…”

















































