Erich Schaffner y el impacto del acuerdo Mercosur-UE en la quesería local
Las repercusiones tras el anuncio del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea continúan generando debate en el departamento de Colonia, aunque hoy el escenario está marcado por la parálisis. Mientras el proceso enfrenta frenos políticos en Europa y revisiones que mantienen el pacto en la incertidumbre, los productores locales analizan los riesgos latentes para el sector. A las advertencias de la Agencia de Desarrollo Económico (ADE) y la autocrítica de Enrique Celio, se suma ahora la voz de Erich Schaffner. El reconocido productor quesero de la región dialogó con HELVECIA y ofreció una mirada escéptica sobre la negociación, lamentando la falta de voluntad política histórica para proteger la identidad nacional y advirtiendo sobre las asimetrías de un tratado que, a su juicio, tiene ganadores claros y un sector perdedor: la quesería.
Oportunidad Inmediata contra Adaptación Progresiva
El acuerdo comercial Mercosur-UE se estructura bajo un principio de asimetría estratégica. Mientras que la Unión Europea se compromete a una apertura agresiva desde el primer día, liberando el 74% de sus aranceles para los productos sudamericanos, el Mercosur obtuvo plazos extendidos para proteger su industria. El bloque sudamericano solo abrirá el 14,1% de su mercado de inmediato, concentrando el grueso de su desgravación en un horizonte de 10 a 15 años. Además, el Mercosur mantiene un 9,1% de exclusiones (productos que no bajan aranceles) frente al sistema de Cuotas (7,1%) que utiliza Europa para controlar el ingreso de bienes agrícolas sensibles.
“Nos consultaron muy poco”
Pese a los tiempos de adaptación técnica mencionados, la sensación en el sector productivo es de desamparo. Para Schaffner, el cierre del tratado tuvo mucho de premura política y poco de consulta sectorial: “Lo resolvieron medio a fin de año, cuando estábamos todos en otra cosa. A la lechería la verdad que la consultaron muy poco”. El productor fue categórico al definir el saldo final de la negociación. “La gran beneficiada en Uruguay es la carne. La quesería seguro va a ser perjudicada”, sentenció, alineándose con las críticas que ya habían manifestado otros referentes como Alejandro Dellature sobre cómo la industria láctea quedó relegada.
El problema de la identidad: sin “Tipo” y sin nombres propios
Uno de los puntos más críticos abordados por Schaffner es el de la Propiedad Intelectual y las Denominaciones de Origen. Según el productor, el problema no es nuevo, sino consecuencia de años de desidia: “Nunca hubo voluntad política para trabajar en eso. Cada vez que hablábamos con alguien que podía tomar decisiones, nunca tuvimos apoyo de ningún lado; ni de las intendencias, ni de industria, ni de cultura”.
Esta falta de protección deja vulnerables a nombres locales como el queso Colonia, el Yamandú o el Zapicán, que “habría que haber protegido un poco antes de que lo use otro”. A esto se suma la prohibición de utilizar nombres europeos históricos. Schaffner advirtió sobre la confusión reinante: “Hay quesos como el Gruyere, Emmental, Parmesano o Grana Padano cuyos nombres de repente no se pueden utilizar más. Y tampoco se puede poner ‘tipo parmesano’; tiene que ser un nombre bien distinto que no confunda al consumidor”.
Pérdida de mercado y falta de salvaguardas
La preocupación comercial de Schaffner se centra en el ingreso de 30.000 toneladas de queso europeo sin arancel. “Lo que entre a Brasil es mercado que perdemos nosotros”, explicó, señalando el desplazamiento que sufrirá el producto uruguayo en la región.
Sobre el cierre de la charla, el productor contrastó la seguridad jurídica de los europeos con la incertidumbre local: “Los europeos tienen varias salvaguardas para proteger a sus productores. Lo que no está claro es qué protección tenemos nosotros”.
Schaffner reveló que desde el Instituto Nacional de la Leche (INALE) se pidieron salvaguardas para la producción láctea, pero “poca respuesta tuvimos”, ya que el tema se manejó casi exclusivamente desde Cancillería.
“El tratado vino medio a las apuradas desde la comunidad porque se iban a quedar solos frente a Estados Unidos y China”, analizó Schaffner, recordando que aunque se firmó, “todavía falta que lo vuelvan a rectificar en Europa”, dejando abierta una última ventana de incertidumbre sobre la implementación final.


















































