El 1° de mayo comenzó a aplicarse el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, tras más de 25 años de negociación. Se trata de una aplicación provisional, que todavía debe ser ratificada por los parlamentos europeos y revisada por su Tribunal de Justicia. El acuerdo abre un mercado de gran escala, pero también deja preguntas abiertas en sectores sensibles. Según el ministro de Economía, Gabriel Oddone, dentro del Mercosur aún no hay definición sobre cómo se distribuirán algunas cuotas.
Mientras los gobiernos destacan las oportunidades, en el sector lechero uruguayo empiezan a aparecer dudas, sobre todo entre productores y pequeñas queserías. La preocupación no está tanto en Europa, sino en el principal mercado: Brasil.
Dependencia del mercado brasileño
La cadena láctea es uno de los pilares del agro uruguayo. De acuerdo con datos del INALE, entre el 50% y el 70% de las exportaciones lácteas tienen como destino Brasil.
Esa dependencia ha sido históricamente favorable, con buena recepción de los quesos uruguayos en ciudades como Porto Alegre o São Paulo. Sin embargo, el acuerdo introduce un nuevo factor: mayor presencia de productos europeos en la región. El tratado reconoce 349 Indicaciones Geográficas europeas, como Parmigiano Reggiano, Gruyere o Roquefort. Esto implica que esos nombres quedan protegidos, lo que limita su uso por parte de productores locales y refuerza la posición comercial de los productos europeos.
Competencia y diferencias de escala
La Unión Europea destina más de 50.000 millones de euros anuales a subsidios agrícolas a través de la Política Agrícola Común. Parte de esos recursos sostiene al sector lácteo, que genera excedentes exportables. Para productores uruguayos, que operan sin ese nivel de apoyo, esto plantea un desafío. No se trata necesariamente de calidad, sino de costos y precios finales.
El acuerdo prevé cuotas para productos europeos. En lácteos, se manejan volúmenes de hasta 30.000 toneladas de queso y 10.000 de leche en polvo con aranceles reducidos o eliminados en plazos de 5 a 10 años. Dentro del Mercosur, esas cuotas no tienen una distribución garantizada por país. En la práctica, dependerán de la demanda de los importadores, especialmente en Brasil. Dado el peso de ese mercado, cualquier cambio en las preferencias de compra puede impactar directamente en las exportaciones uruguayas.
Un escenario a seguir
Uruguay produce unos 2.200 millones de litros de leche al año, con una fuerte orientación exportadora. Brasil absorbe entre el 50% y el 70% de esos envíos. En paralelo, la Unión Europea tiene una escala productiva muy superior, lo que le permite competir con mayor volumen y respaldo institucional. Hasta ahora, no ha habido una reacción pública fuerte del sector en Uruguay, aunque en otros países de la región ya comenzaron a plantearse preocupaciones.
El impacto real del acuerdo dependerá de cómo evolucione el mercado en los próximos años, especialmente en Brasil. Para el sector lácteo uruguayo, el nuevo escenario combina oportunidades con incertidumbre.
G.L.B.
Fuente: https://helvecia.com.uy/
















































