Lo cierto es que SanCor casi no tiene capital de giro y, como se preveía, ahora se refleja el peso de aquel conflicto prolongado donde las posturas dejaron en evidencia qué pretendían las partes, especialmente el sector gremial, envuelto en negociaciones privadas-políticas con el propósito de generar un fideicomiso que pusiera al frente de la firma (y del negocio) a empresarios del kirchnerismo con fondos del Estado.
“Sinceramente, aún no se sabe cuál finalmente será el impacto de aquel conflicto, que incluyó pérdida de materia prima, de asociados y salida estrepitosa de las góndolas, además de una drástica reducción de sus bienes”, admitió a LA NACION una fuente cercana a la conducción de la cooperativa.
Tampoco se logró avanzar lo suficiente para terminar de definir alguna negociación con capitales que se mostraron interesados en inyectar fondos frescos para terminar con la situación anterior e iniciar una nueva etapa. “Los inversores no terminan de definir la participación. Eso es complejo, sin dudas”, sostuvo la fuente.
Internamente, la conducción de la empresa no desconoce que una parte importante de este escenario lo tiene que resolver antes que finalice el primer trimestre de este año. La falta de producción no parece ser solo la falta de materia prima por una cuestión estacional, sino tendría otros argumentos: la indecisión de muchos productores que se fueron de SanCor hace varios meses y que ya encontraron otras firmas para entregar su producción. La ecuación es sencilla de entender: más leche significa más producción, más productos en góndola, más mercado. Todo eso, que era una respetada premisa de la cooperativa, quedó muy lejos. “Hoy se funciona día a día. Es verdad que las dificultades existen y a los trabajadores se les paga lo que fue convenido en el acuerdo. Lo que podrían estar demoradas son las compensaciones extras”, subrayó.
Frente al cuadro de situación descripto, Atilra anticipó que denunciará en el ámbito del Ministerio de Trabajo de la Nación los incumplimientos de las compensaciones anunciadas por la empresa. Se trata de un bono de 500.000 pesos por trabajador y por 24 cuotas.
El gremio también denunció que la empresa paralizó la planta en Devoto (Córdoba), donde elaboraba quesos, mantecas y cremas. Su reapertura estaría sujeta a una mejora económica y financiera.
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